

El camino de Solgo, publicado recientemente y acompañado por una extensa gira nacional, confirma algo que ya parecía una marca de su trayectoria: la decisión de avanzar a contramano de las urgencias del mercado para sostener una obra profundamente ligada a la reflexión, la memoria y la experiencia humana.
Inspirado en Solgo, relato de María Teresa Andruetto sobre un artista que decide mantenerse fiel a su propia concepción del arte antes que aceptar privilegios o reconocimientos, el álbum encuentra a Barrionuevo en un momento de madurez creativa. Después de proyectos atravesados por la recuperación de la memoria familiar y cultural, como 1972, y Mujeres caminantes, que compartió con un montón de cantorazas y otras músicas, el santiagueño afincado en Córdoba vuelve a las canciones propias para construir una obra donde conviven la contemplación, el amor, la amistad, la naturaleza, la infancia y también algunas preguntas sobre el presente.
A lo largo de quince composiciones, recupera el pulso de una escritura que siempre se caracterizó por transformar experiencias personales en relatos capaces de interpelar a otros. Hay algo profundamente íntimo en estas canciones, pero también una voluntad de compartir esa intimidad. Como ocurre en sus mejores trabajos, la emoción nunca aparece forzada ni subordinada a una idea de impacto inmediato: surge de manera orgánica, sostenida por melodías que parecen encontrar naturalmente el lugar exacto donde apoyarse.
Musicalmente, El camino de Solgo se mueve entre la austeridad y el refinamiento. Las guitarras continúan ocupando un lugar central, aunque el repertorio se expande con arreglos de cuerdas, vientos y percusiones que enriquecen la propuesta sin alterar su esencia. La participación del guitarrista salteño Juan José “Colo” Vasconcellos aporta nuevos matices a un universo sonoro reconocible, mientras que la presencia del trovador cubano Silvio Rodríguez en “Hasta el fin” funciona como el encuentro entre dos artistas que entienden la canción como una herramienta de pensamiento y de sensibilidad.
La publicación del disco coincide además con una extensa gira nacional que lo llevará por Córdoba, Santiago del Estero, Santa Fe, Mendoza, La Rioja, San Juan, Buenos Aires, la Patagonia, Uruguay y la Ciudad de Buenos Aires, a donde llegará recién el 23 de noviembre. Un recorrido que parece reafirmar una característica fundamental de su trayectoria: la construcción paciente de una relación directa con el público, lejos de las modas pasajeras y sostenida por años de encuentros sobre escenarios de todo el país.